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Jueves 14 de Marzo de 2019 969 lecturas

Archivo Wanderers: Conoce la historia de Rául Sánchez, el Maestro de Santiago Wanderers.

Recuerda a grandes baluartes de nuestra Historia Viva y rememora inolvidables momentos con la VERDE.

Raúl Sánchez Soya nació el 26 de octubre de 1933 en la ciudad de Valparaíso. Comenzó a patear el balón de fútbol desde muy pequeño y al pasar del tiempo, se unió a las filas del Deportivo Monjas de carácter amateur, luego siguió su formación en el Deportivo Placeres para terminar su adolescencia jugando en el Deportivo Carlos Vial, desde aquí el grande de la V Región posaría sus ojos por el entonces volante central.

En 1952, Santiago Wanderers contraría al entonces joven jugador de 19 años y rápidamente comenzaría a ser parte de la oncena titular. Sánchez en su adolescencia, jugaba como volante de contención y a veces alternaba como volante ofensivo, era un joven con mucho despliegue físico y muy técnico. 

Por aquellos años, el Decano no vivía momentos muy felices en la Primera División, era un equipo que terminaba en la mitad de tabla hacia abajo y en los primeros dos años de profesionalismo de Raúl, no sería distinto.

El plantel seguía firme con la tarea de la consolidación y ahora sería el momento. En 1954, los verdes terminan el año en el tercer puesto del torneo y también, siendo uno de los equipos más goleadores con 57 tantos. En esta temporada, el joven valor porteño también veía su regularidad y comenzaría a ser una pieza importante en el medioterreno. 

Un viejo conocido recalaría por segunda vez al puerto principal, José Gallego Pérez, el estratega sería fundamental en el salto de calidad del nacido en Valparaíso, retrasando su posición a Líbero en el campo de juego. Si bien no tenía una estatura enorme, poseía una fuerza sin igual, además de ser veloz en las marcas. Con el gallego, Raúl a los pocos partidos jugando en aquella posición, daría una cátedra de buen juego. Tenía excelente timming, manejaba los dos perfiles y la enorme característica de voz de mando. El joven Caturro ya comenzaría a convertirse en “El Maestro”.

El defensor Caturro ya empezaría a ganar respeto en el medio nacional y de esa manera generó que la institución porteña lograra un subcampeonato en el año 56, perdiendo tan sólo 5 partidos, además de ser el equipo menos batido del certamen. Raúl Sánchez y su querido Wanderers ahora pisaban fuerte y avisarían lo que en poco tiempo más conquistarían.

Si bien en el año 57, los de la V Región se mantuvieron en los puestos de avanzada, la siguiente temporada 1958, quedaría en la historia. 

La campaña se estrenó con una contundente victoria frente a la Universidad de Chile por 3-1 ante más de 6 mil espectadores en Playa Ancha. Con la espectacular actuación del plantel, los hinchas Caturros se ilusionarían de cara a la conquista del esquivo trofeo. Sin embargo, dos empates y una derrota en las siguientes fechas, bajarían la algarabía de la fanaticada verde.

La pequeña crisis se acabaría con la vuelta a los abrazos, 1-0 sería el marcador frente a Ferrobádminton en Santiago y luego vendrían dos victorias más, ante Green Cross y luego el clásico Porteño versus Everton que catapultarían a Wanderers en lo más alto de la tabla de posiciones.

Ya jugadas las primeras 8 fechas, el elenco de Valparaíso poseía la defensa menos batida y aquel resultado, en gran medida, era gracias al Maestro.

El buen funcionamiento del equipo se vio mermado en Talca, en el duelo que los Caturros tuvieron que enfrentarse con Rangers. Los Piducanos mostraron un juego superior al de los verdes y también se reflejó en el resultado final, Wanderers otra vez volvía a caer. 

Pese a la dura derrota, en la siguiente fecha, Wanderers recibía a Deportes La Serena, elenco que peleaba palmo a palmo con los de la V Región por la presea del título. Más de 10 espectadores se agolparon fielmente a alentar a la verde y una contundente goleada lograría cimentar lo que por momentos era un camino difícil para lograr la hazaña a fin de año.

Se venían dos escollos durísimos para la escuadra Wanderina, primero enfrentar a la renovada Universidad Católica y también a Palestino que se encontraba muy cerca de los primeros lugares. Frente a los cruzados, Wanderers no lograría doblegar el marcador y contra los árabes se consumaría un sorpresivo empate en la ciudad de Valparaíso. 

Restaban sólo dos fechas para el término del torneo y ante Unión Española, el Decano empataría en la plaza Chacabuco y para la última jornada de la primera rueda frente a O´Higgins ganarían por 2-1. Los Caturros terminaban en los primeros puestos de la liga y además seguían siendo el elenco menos batido, Raúl Sánchez jugó en todos los encuentros y ya era respetado por el medio nacional, es más, muchos analistas de aquellos tiempos lo tildaban como el mejor defensor del fútbol chileno.

Si bien en el comienzo de la segunda rueda hubo un traspié con los azules, en las siguientes tres fechas, Wanderers sabría sólo de abrazos. Primero fue por 4-2 a Magallanes en el Estadio Playa Ancha con un lleno total, en Santiago y con más de 29 mil espectadores fue la segunda victoria al hilo ante Colo Colo por 4-3 y 1-0 contra Ferro en Valparaíso, cerrarían los triunfos y la consolidación en el primer puesto del Torneo Nacional. 

Una derrota ante el eterno rival dejaba las cosas en suspenso, nuevamente estaban en la caza del título, albos y papayeros. Rangers otra vez sería un duro rival y lograrían sacar un empate en Playa Ancha, un recinto inexpugnable para todos los adversarios. Se presagiaba que el elenco de Valparaíso, con las pérdidas de puntos de los últimos dos partidos, perdería terreno y más si en el horizonte aparecía La Serena.

El encuentro vaticinaba una jornada dura, dos rivales directos intentaban sobrepasarse para llegar a la cima del Campeonato, por su parte Colo Colo, esperaba tranquilo el resultado para abalanzarse en la lucha. El Maestro tendría una actuación soberbia ante los nortinos y Wanderers saldría victorioso de la contienda, el equipo demostraba una vez más, una fortaleza tanto física como mental.

Los hinchas Caturros comenzaron a ilusionarse de lleno con la conquista del título, debido a la victoria en la siguiente fecha ante Universidad Católica por 5-3. Los verdes de Valparaíso se acercaban cada vez más a la copa para levantarla a fin de año. 

Los empates contra Palestino y Unión Española, los aproximaban tímidamente al trofeo y eso era debido también, a las caídas de La Serena y Colo Colo.

En la última fecha se definiría todo, Wanderers tenía la primera opción de campeonar, en segunda opción, se encontraban los albos y por su parte, los granates, tenían un escenario más complejo, ya que tenían que esperar una caída de ambas escuadras y además ganar su partido.

En la última fecha, una caravana enorme acompañaría al Decano en lo que sería la consagración. El partido era complejo, los rancagüinos tenían buenos números jugando de local. El ambiente en el estadio era tremendo, los Caturros no paraban de apoyar a su equipo y los goles vendrían de la mano de Picó.

Los verdes jugaron un partido regular y O´Higgins también hizo lo propio empatando el partido. Finalmente, el resultado fue 2-2 y al fin Wanderers pudo abrazarse y levantar el trofeo a final de año. Este sería la primera copa del defensor Caturro y gran artífice del andamiaje del plantel en el campo de juego. 

El título y sus actuaciones dentro de la cancha generaron que el Maestro, fuera un jugador conocido como uno de los mejores defensores del medio nacional y que también fuese nominado por Fernando Riera para la Selección de Chile. Este es el punto de inflexión donde Raúl Sánchez, se convierte en una leyenda viviente.

Su debut sería en la dolorosa derrota frente a Argentina por 6-1 en el marco del Campeonato Sudamericano 1959 (actual Copa América), comenzaría desde el banco y saldría al campo de juego en el segundo tiempo y desde el primer segundo, demostró porque era el mejor central del fútbol chileno.

En el siguiente partido ante Paraguay y pese a la derrota 2-1, Sánchez daba una excelente demostración de calidad. Con estos dos partidos, Fernando Riera, siempre lo formaría desde el primer minuto de juego. 

Se vendría otra derrota y esta vez ante el Campeón del Mundo de Suecia 58, Brasil, por un marcador de 3-0. Pero no todo sería oscuro para el Caturro, con el seleccionado peruano empatarían 1-1 teniendo una actuación superlativa.

En las dos siguientes fechas, los chilenos vencerían a su similar de Bolivia por 5-2 y luego a Uruguay por la cuenta mínima, con estos resultados, Chile terminaba en el quinto puesto del Campeonato.

Por otra parte, el Campeonato Nacional daba el puntapié inicial y los verdes se estrenarían pisando fuerte. Además del Torneo regular, se jugaría la Copa Chile en la cual los Caturros darían que hablar. 

Por el Campeonato regular, la escuadra de Valparaíso era un duro escollo para todos los adversarios y se ubicarían en la parte alta de la tabla de posiciones. Mientras tanto por Copa Chile, Unión San Felipe y Unión La Calera serían derrotados por el Decano.

En el certamen regular, los verdes, terminarían en el tercer lugar teniendo a Playa Ancha como un reducto difícil para todos los adversarios. Por su parte en la Copa Chile, derrotarían a la UC por 2-1 en Valparaíso y en la brújula aparecería Colo Colo. Con los albos, se jugó en el Nacional de Santiago, con un estadio repleto el 19 de diciembre de 1959 y Santiago Wanderers arrollaría a su rival por 4-0.

 Tres días más tarde, Raúl Sánchez conquistaría su primera Copa Chile. 5-1 sería el resultado final ante La Serena en el Estadio Nacional, la leyenda viviente de Wanderers ganaba así su segundo título. 

El estratega del combinado nacional, volvería a nominar al Maestro para todos los encuentros del año 60 con miras al mundial de 1962. El primer partido del año sería frente a Francia, semifinalista del mundial del 58 y que además venía con sus grandes figuras como Just Fontaine y Jean Vincent. Lamentablemente para las aspiraciones chilenas, el resultado final sería 6-0 en París.

En la gira europea, el siguiente rival sería Alemania Federal en Sttutgart, y el resultado nuevamente sería adverso para la roja con un 2-1.

Irlanda, Suiza y Bélgica eran los últimos adversarios en la gira. Dos derrotas y un empate respectivamente se traería la Selección Nacional al país, pero con una enorme experiencia adquirida de cara al Mundial que el propio páis organizaría. 

No obstante Raúl Sánchez y la Selección Nacional, culminarían el año jugando dos partidos ante Uruguay, en los cuales resultarían con una derrota y un empate.

Con la institución verde, el defensor ya cumplía 8 años portando el emblema Caturro en el pecho y en ese mismo año, Wanderers lograría dos subcampeonatos tanto como en el Campeonato Nacional como en Copa Chile.

Los Caturros en aquella temporada fueron el equipo menos batido del torneo siendo el gran baluarte el Maestro. Para la final de Copa Chile, las lesiones aquejarían al defensor y no pudo ser parte de la derrota en el Estadio La Portada de La Serena. 

El nivel del Maestro era espectacular, teniendo un impacto en el juego colectivo del Decano que en esos años, era uno de los mejores equipos en el plano nacional. Nuevamente volvería a ser parte en los amistosos de la Selección Nacional en el año 61, siendo los preparativos para la Copa del Mundo.

Con los verdes firmaría otra vez, una temporada inolvidable. Si bien, en el comienzo del Campeonato Nacional, no lograron una regularidad, el pasar de las fechas traerían grandes resultados como la victoria frente a Colo Colo por 3-2 y la victoria en el clásico porteño por 3-1, las dos victorias fueron en calidad de visitante.

En Copa Chile, Wanderers seguía siendo un equipo con jerarquía, y así lo haría saber frente a rivales como San Felipe y O’Higgins, quienes sufrieron con el buen juego de los verdes. Cómodamente los Caturros, se instalaban en cuartos de final. 

Por la Roja, Raúl tendría partidos duros, casi clásicos como se vivía contra Alemania. Con Uwe Seeler, gran delantero alemán, tenía una contienda aparte. Aquel cotejo disputado el 26 de marzo en el Estadio Nacional, los chilenos saldrían victoriosos por 3-1, la ilusión de la población chilena para el Mundial estaba a tope, los nacionales habían vencidos a los semifinalistas de la edición planetaria anterior.

Si bien los resultados no acompañarían a la Selección en los demás encuentros, el buen juego se haría notar. Brasil ya no le ganaba tranquilamente a Chile con resultados abultados. En Santiago, se disputaron dos partidos y los resultados serían 2-1 y 1-0 favorables para la “Canarinha”. 

Por la segunda rueda del Campeonato Nacional, los Caturros necesitaban recuperar el terreno perdido en las primera fechas y lo obtendrían. Cuatro victorias y un empate sería el registro de las primeras 5 fechas, Sánchez quien había jugado todos los partidos por la Roja, venía con una confianza impresionante y se dejó ver en el elenco de Valparaíso.

Para el término del Campeonato, el Decano no logró consumar su buen momento futbolístico y terminaría empatando demasiados partidos sentenciando su deseo de coronarse como campeón del fútbol chileno.

Sin embargo, por Copa Chile y en cuartos de final los cementeros serían el adversario al cual debían sortear para seguir en competencia. Los porteños serían una máquina goleadora, 6-0 sería el marcador y confirmaba que el Decano del fútbol chileno, estaba para ser el gran monarca. 

Everton, escuadra que también pregonaba un buen fútbol en aquellos años, sería el rival de la semifinal de Copa Chile. El ambiente en ambas hinchadas era de nervio puro, ninguno de los dos quería quedarse eliminado a manos de su archirrival.

El escenario de la contienda era el Estadio El Tranque y mucho antes del comienzo del encuentro, se encontraba repleto. 1-1 sería el resultado final con Santiago Wanderers siendo el gran protagonista del cotejo. Con el empate, todo se decidiría en un partido de definición en el coloso de Playa Ancha.

Es sabido que el clásico de la V Región es uno de los más significativos del país, en la vuelta, el recinto deportivo, estaba repleto hasta las banderas. Los espectadores fueron parte de la dura victoria de Wanderers ante los oro y cielo, ambas oncenas estuvieron sensacionales en el partido, pero los Caturros obtuvieron el pase a la final y con esta sería la tercera final consecutiva en la que era parte el Maestro. 

Para la ida en la final, Sánchez fue aquejado por una lesión y no pudo ser parte de la oncena titular. Los cruzados por su parte, venían con sus mejores hombres para arrebatarle la localía a los verdes y así resultaría, la UC ganó 2-1 en Playa Ancha dejando muchas dudas en el plantel Caturro.

En la vuelta, los capitalinos estaban confiados en lograr el trofeo, jugaban en casa y además Wanderers, venía alicaído por la derrota en su propio terreno. Para este partido, el Maestro se vestía junto a sus compañeros y sería parte de los titulares. Confirmando su buen momento futbolístico, Sánchez fue el líder dentro de la cancha y todo funcionó de maravilla. Los goles de Carlos Hoffmann y Ricardo Díaz convertían a la institución porteña por segunda vez en monarca de la Copa Chile. Raúl Sánchez en aquella contienda, estuvo fuera de serie. 

El cierre de año jugando por Chile, vaticinaba que el equipo podría hacer un interesante elenco en su propio Mundial, una derrota mentirosa ante los charrúas el 12 de octubre por 3-2 y un partido peleado hasta el final con los soviéticos, presagiaban que Chile estaba preparado mentalmente para la cita planetaria.

El Maestro estaría en la convocatoria final para el Mundial de 1962 y sería titular y pieza fundamental en todos los partidos de la Roja. El primer encuentro mundialista fue la victoria 3-1 frente a Suiza, la segunda fecha también sería coronada con triunfo 2-0 y esta vez contra la azurri de Cesare Maldini, Sívori y Trapatonni. La fase de grupo culminaría con una derrota frente a Alemania Federal por 2-0. Chile obtuvo 4 puntos y avanzó de ronda para enfrentar a la temida URSS.

Ni Lev Yashin, considerado uno de los mejores porteros de la historia, pudo con la superlativa actuación de los chilenos en el Estadio Nacional y por supuesto la del Caturro Sánchez, no sería menor, permitiendo que el partido se lo llevara la Roja por 2-1. 

El protagonismo y la actitud dentro del gramado del Nacional de los jugadores chilenos, ilusionaban a todos los espectadores. No obstante, la bestia negra sería el adversario en semifinales, Brasil.

La verdeamarella sacó a relucir todo su potencial y sería el vencedor del encuentro, los goles de Jorge Toro y Leonel Sánchez fueron estériles ante el poder ofensivo de los brasileros. De igual manera y como premio de consuelo, Chile disputaría el tercer puesto ante Yugoslavia.

El solitario gol de Eladio Rojas, permitió que Chile se adjudicara con la presea de bronce en el evento más importante del fútbol. Esta, sería la experiencia más importante para el defensor Wanderino, quien dejó la bandera del club más antiguo de Chile en lo más alto del fútbol Mundial.

Atrás quedaban los grandes partidos disputados por la selección nacional representando a la verde, y en 1964, el Maestro, haría las maletas para emigrar a Colo Colo. 

12 años defendiendo el emblema Caturro, demostrando el pundonor de un hombre humilde que trabajó y entrenó sacrificadamente para convertirse en el mejor central del fútbol chileno, demostrando Wanderinidad en cada segundo jugado en una cancha de fútbol. Atrás quedaron los 3 títulos logrados con el club de Valparaíso y el aliento del hincha que cada fin de semana, se deleitaba con el timming y entrega del marcador central.

En los albos no tendría mucha suerte, las lesiones volvían a aparecer y su rendimiento se vería mermado por esas causas. Los capitalinos no decidieron esperarlo y fue trasferido a Rangers de Talca. Ya con 34 años, su experiencia sería de vital importancia en los rojinegros que evitaron el descenso.

Su carrera llegaría a su fin con 35 años de carrera. El equipo que apostó por el Maestro sería Everton de Viña del Mar, al que por muchos años enfrentó siendo el archirrival. Su nivel no fue el esperado, sin embargo, la sabiduría ayudó a todos los jóvenes que venían en el camino del profesionalismo. 

Raúl Sánchez, un joven porteño que un día tuvo el sueño de convertirse en jugador profesional, llegar a lo más alto con Santiago Wanderers y ser un jugador para la Selección Nacional, lo cumplió y rompió las barreras del centralismo por aquellos años, debido a su excelente juego dentro del campo. Además, se convirtió en un referente de los grandes centrales que tuvo balompié nacional en la década de los 70´, nombres como Elías Figueroa y Alberto Quintano, asimilaron su juego.

El Caturro, el que alguna vez consiguió ser el tercero mejor del planeta representando a Valparaíso, falleció el 28 de febrero del 2016 dejando un legado importante que trascendió todas las generaciones del fútbol, el nunca dejar de perseverar por los sueños y trabajar intensamente para lograrlos, ese el Maestro, el que dejó a Wanderers en lo más alto del balompié nacional y mundial.

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