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Viernes 08 de Marzo de 2019 876 lecturas

Archivo Wanderers: Conoce la historia de Manuel Canelo, el polifuncional defensor multicampeón.

Recuerda a grandes baluartes de nuestra Historia Viva y rememora inolvidables momentos con la VERDE.

Manuel Adolfo Canelo Carter nació el 19 de diciembre de 1941 en la ciudad de Santiago. Se unió a las filiales de Santiago Wanderers de dicha ciudad y tras una prueba en el Estadio Playa Ancha sería contratado profesionalmente por los Caturros.

Sorprendentemente a sus cortos 17 años debutaría en el Primer Equipo en el año 1958, este sería el comienzo de una exitosa carrera para el santiagüino.

En su primer año como profesional, alternaba la banda junto a Hugo Berly, lateral derecho de gran pundonor en el plantel de los verdes. Canelo, solía poseer cualidades muy parecidas a las de Berly, ir al frente con “garra” y defender cada balón con entereza física. 

Si bien su participación en el título de Wanderers, no fue preponderante, su actitud en los minutos que le tocaba entrar y en los entrenamientos, permitió a sus compañeros incrementar el nivel partido a partido. Es más, su característico ojo raído fue en un entrenamiento luego de un choque entré él y Hugo Berly.

Gracias al nivel que tenía el plantel, a fin de año pudieron levantar el trofeo de campeón frente a O´Higgins en la última fecha. Con este título cerraría lo que fuera su primer año en el profesionalismo, dando luces de una carrera más que exitosa.

En la siguiente temporada, Canelo tomaría más fuerza en el plantel y ahora se convertiría en un jugador que podía alternar en ambos costados de la cancha, tanto como lateral derecho o lateral izquierdo, con estas evoluciones se convertiría en uno de los favoritos del Gallego Pérez. 

El lateral se ganó el puesto y su nivel explotó, el Decano además, siguió peleando palmo a palmo con Universidad de Chile y Colo Colo por la obtención del torneo y también superaba las llaves de Copa Chile. A fines de año, Wanderers seguía en los puestos altos de la tabla y alcanzaría la final de Copa Chile que se jugaría en Santiago y el rival era Deportes La Serena.

El pelear en dos frentes hizo que los porteños perdieran terreno en el Campeonato Nacional, ya los Caturros se encontraban a 4 puntos de los equipos mencionados anteriormente, sin embargo, el 22 de diciembre del año 1959 en el Estadio Nacional, los de Valparaíso levantarían su primera Copa Chile.

El resultado fue arrollador, Ricardo Díaz aquella tarde convirtió un hatt-tick y Carlos Reynoso se anotó con un doblete para dejar el marcador por 5-1. Por supuesto Manuel Canelo fue parte de los titulares en el encuentro y encargado de frenar a unos de los mejores jugadores del torneo, José Sulantay. 

Su segundo año y al igual que el primero, terminaba coronándose con un trofeo. Manuel ya comenzaba a ser parte de la historia viva del Decano.

Si bien el defensor nació en Santiago, ya en su tercer año en el puerto, estaba empapado de la mística de la ciudad y la idiosincrasia de los habitantes porteños y era visto en sus actuaciones individuales dentro de la cancha, donde su juego se basaba netamente en la entrega, en la garra, y no dar ninguna pelota por perdida.

Ya que su juego se asimilaba a la vida del porteño, entregarse por completo, Canelo fue rápidamente querido por toda la parcialidad Caturra y ya en el primer año de la década del 60, era un inamovible de la oncena titular. 

Los verdes nuevamente eran unos de los fuertes equipos que animaban el torneo, Playa Ancha era un estadio difícil, un ambiente hostil para todos los visitantes y Manuel era uno de los principales factores de aquel ambiente hostil con su juego fuerte.

Los equipos de la capital en muchas ocasiones mostraban su descontento con el actuar recio del lateral, tanto así que lo bautizaron como el “zapatitos con sangre”, no obstante, el nivel que mostraba el defensor era sublime.

En aquella temporada nuevamente Santiago Wanderers peleaba en el Campeonato Nacional y en Copa Chile. La aspiración era convertirse en campeón en ambos torneos o en alguno de ellos, pero lamentablemente para las pretensiones Caturras, se adjudicaron subcampeonatos en ambos frentes. Sin embargo, es rescatable que un conjunto con un plantel poco adinerado y corto, llegase hasta la final de Copa Chile y terminar a sólo 3 puntos del campeón. 

El ciclo de buen fútbol seguía bajo la ciudad de Valparaíso y eso era debido a que los jugadores eran fieles a la camiseta verde. En el año 61, los de la ciudad puerto se metieron de lleno a la pelea de la Copa Chile tras golear a Unión San Felipe por 5-2 y vencer a O´Higgins por 2-1, además de demostrar un nivel de juego por sobre la media de los equipos chilenos.

En el Campeonato regular, los verdes eran un duro rival para sus adversarios y se ubicarían como ya era habitual en la parte alta de la tabla. Sin embargo, el plantel Caturro por aquel tiempo era corto y la gran cantidad de intensidad que pregonaba el equipo hizo que comenzaran a decaer un tanto en su fútbol.

Por otra parte en la Copa Chile, seguían los buenos resultados y la víctima en 4tos de final era Unión La Calera, quien sería arrollado por los Caturros por 6-0 en el Estadio Playa Ancha. La convicción de la escuadra de Valparaíso era levantar el título. 

En el horizonte aparecían los oro y cielo, se palpitaría un nuevo clásico de la V Región y esta vez se jugaría en el Estadio El Tranque. Cerca de 7 mil personas se agolparon a las graderías del reducto deportivo y la gran mayoría eran Caturros. A los 4 minutos los verdes se ponen al frente en el marcador en un partido que sería complicado, ya que a los 51’, Everton daría el golpe y empataría el encuentro. 

Se tendría que jugar la definición de aquella semifinal y ahora le correspondía a los de Valparaíso recibir a los evertorianos. Cabe mencionar que ambos elencos de la Quinta jugaban muy bien al fútbol y siempre estaban en los primeros puestos de los campeonatos.

El Estadio Playa Ancha se encontraba repleto y Canelo nuevamente era parte de la oncena titular. La premisa era una sola, ganar. Los verdes se jugaron la vida ante su eterno rival y saldrían victoriosos con goles de Ricardo Díaz y Carlos Hoffmann, el cuadro de Valparaíso por tercera vez consecutiva llegaba a la final. 

Todo apuntaba a que Deportes La Serena sería nuevamente el rival de los Caturros, pero la Universidad Católica daría el batacazo.

El 4 de junio sería la ida de la final de Copa Chile y Playa Ancha sería el escenario del trascendental duelo entre Caturros y Cruzados. Tras la falta del defensor central, Raúl Sánchez, en la oncena titular, Manuel Canelo tuvo la valentía de posicionarse en aquel sector de la cancha, no obstante y contra todo pronóstico, los universitarios se llevarían la victoria a casa luego de un partido en el cual Wanderers tuvo una gran cantidad de llegadas a la portería rival.

Pese a la derrota en la ida, los ánimos no decayeron y la vuelta que se jugaría el 29 de junio en el Estadio Independencia, los verdes sacarían a relucir todo el buen juego que venían desde hace muchos años practicando.

Los goles de Ricardo Díaz y Carlos Hoffmann convertían a Wanderers en el campeón de la Copa Chile y nuevamente aquella camada de jugadores en la cual Manuel estaba presente, serían artífices de un nuevo trofeo para las vitrinas del club porteño. 

Nuevas experiencias se acercaban al duro defensor, una de ellas, ser sparring de la Selección de fútbol de Brasil. Los brasileños venían de ser campeones de la Copa del Mundo de Suecia 58 con Pelé en sus filas y ahora no sería la excepción, Brasil venía a por todas a conquistar el Mundial en Chile 62.

Aquella vivencia para Manuel fue inolvidable, tener que marcar a los mejores delanteros de aquellos años, Pelé y Garrincha, con este último tenía duros encuentros en la banda derecha y sin duda alguna le sirvió de aprendizaje para seguir mejorando su nivel.

Este sería el último año del santiagüino defendiendo los colores de la camiseta verde, dejando un legado a los demás jugadores que venían en aquel puesto. Fútbol de mucha entrega, coraje y amor por la institución fueron los principales pergaminos que mostró el Wanderino Canelo en las filas del club, aunque ahora su destino sería O´Higgins de Rancagua.

Manuel llegaba expresamente pedido por el Gallego Pérez, quien también se había mudado a Rancagua y quería que el buen fútbol del lateral estuviese presente en la VI Región. En el primer año del defensor, vivió el descenso del club y ya para la siguiente temporada en Segunda tenía la convicción en que volverían al sitial de honor. 

En 1964 y tras una espectacular campaña, O´Higgins logra el ascenso y el título de la Segunda División, sólo perdieron 5 partidos y Canelo fue figura indiscutida en aquella campaña. El préstamo en los celestes estaría por acabar y a fines del año 65, Manuel sería nuevamente verde.

A sus 25 años ya era un profesional reconocido a nivel país, en este nuevo ciclo en el club de Valparaíso sería reconocido como el mejor lateral derecho de Chile debido a sus grandes demostraciones en el campo de juego.

En la vuelta al Decano, pisaría fuerte y sus compañeros también, Wanderers nuevamente volvería a ser unos de los grandes animadores del Campeonato y esta vez se ubicaría tercero en el fin del Torneo, desde ese momento ya comenzaba a guiñarle el ojo para alcanzar un nuevo título con el Decano.

Si bien en el 67’ no tuvieron mucha suerte, el siguiente año sería uno de los más destacados en la historia de Santiago Wanderers. El Torneo comenzaba con una fase que estaba dividida entre los equipos de la capital y los provincianos, aquellos que lograran desde el primer puesto hasta el cuarto, clasificarían a la última fase del Torneo Nacional. 

10 equipos integraban la Fase Nacional y también serían dos ruedas las que definirían al campeón del 68. Los Caturros en aquella fase lograron pasar por encima de ambas universidades que, por esa década, eran los monarcas del fútbol chileno. Tras 17 partidos jugados, Santiago Wanderers tenía la primera opción de campeonar, sin embargo, debían definir el campeonato en el Estadio Nacional en una jornada doble en la cual los verdes se medirían ante Audax Italiano. Por otra parte, los azules, debían jugar después del partido anteriormente mencionado frente a Palestino.

Canelo jugó en todos los partidos de Santiago Wanderers durante ese año y además se convertiría en un referente para todos los hinchas que partido a partido observaban como el fiero lateral dejaba la vida en el gramado de Playa Ancha. Contra Audax no sería la excepción y partiría desde los titulares, aquel partido Wanderers empataría 3-3 con los itálicos y debían esperar el resultado del partido de fondo entre árabes y azules.

El resultado sería el mismo del partido anterior, y eso permitía que una vez más el Decano celebre con la conquista del Torneo, para Manuel Canelo era parecido, este sería su 4to título con los de Valparaíso. 

El polifuncional defensor cumplía un sueño que tenía desde pequeño y era representar a Wanderers en el ámbito internacional. En la primera fase integraron el grupo 2 junto a Universidad Católica y los clubes peruanos, Juan Aurich y Sporting Cristal. Los analistas de aquel entonces vaticinaban un grupo complejo y equilibrado y no estarían equivocados, los 4 elencos terminarían empatados con 6 puntos.

La primera victoria de Santiago Wanderers fue ante Universidad Católica por 3-1 en Santiago, en esa ocasión, Manuel Canelo comenzó desde los titulares con la difícil misión de frenar a Nestor Isella quien era uno de los mejores delanteros del continente.

 Si bien en las siguientes fechas Wanderers no logró sumar puntos, la sequía se acabaría en la penúltima fecha ante Sporting Cristal, donde los Caturros con goles de Alberto Ferrero y Mario Griguol, lograron la segunda victoria.

En la última fecha, los verdes necesitaban con extrema urgencia ganar para seguir en la competencia, y esta vez una goleada los catapultaría al primer puesto. 4-1 sería el marcador final frente al elenco peruano, aunque al empate de todos los equipos del grupo llevaría a cabo la definición para saber las dos escuadras que clasificarían.

En la definición, los de Valparaíso lograron un empate ante Sporting Cristal y una victoria frente a Juan Aurich, con esto, se clasificaban a la siguiente ronda y compartirían grupo junto a Nacional de Uruguay y Deportivo Cali, ambas, potencias a nivel sudamericano. 

Las pretensiones de los Caturros de avanzar de ronda se esfumaron, debido al enorme nivel de los equipos adversarios, pese a esto, la bandera de Santiago Wanderers quedó en alto del fútbol nacional gracias a su plantel aguerrido y lleno de talentos. Debemos destacar que, Alberto Ferrero fue el goleador del certamen con 9 goles.

Manuel ya cumplía más de 10 años de carrera y era considerado como uno de los mejores laterales de Chile. Tal título llevo que Canelo fuese nominado para la Selección Chilena pero una lesión le impidió defender a la roja con honor y con valor.

El nacido en Santiago cumplía 4 años en la institución verde y decide cerrar el ciclo con el club que más ama, atrás quedaron los 4 títulos logrados con la tricota verde y lo más importante para él, el cariño de la hinchada y portar el emblema caturro en su pecho. Ahora el experimentado lateral partiría a Talcahuano para estar en las filas de Huachipato. 

El exjugador Caturro duró sólo una temporada con los acereros y Audax Italiano se convertiría en su nueva casa deportiva. Los Itálicos marchaban en la segunda división y Canelo tenía la difícil misión de volver con los capitalinos a la máxima categoría del futbol chileno.

El polifuncional marcador se convertiría en unos de los favoritos de la gente de Audax y sumaría muchos minutos en la Segunda División, aunque el objetivo de ascender no se cumpliría. En 1975, Unión San Felipe, quien también se encontraba en la segunda categoría, decide hacerse con los servicios de Canelo para lograr el ascenso. Lamentablemente para los aconcagüinos el ascenso se le iba de las manos y también para el ex defensor Wanderino que colgaría los botines al terminar la temporada.

Manuel Canelo, quien se labró un nombre desde las filiales de Santiago Wanderers en la ciudad de Santiago, llegó a disputar más de 300 partidos con el emblema Caturro en su pecho, defendiendo al club porteño tanto en competiciones nacionales como en internacionales, dejando la bandera de la institución verde en lo más alto en todos los clubes que militó y ganándose el corazón de todos los hinchas que fielmente apoyaban y se deleitaban con la tremenda garra y amor por la camiseta que poseía el recio defensor Wanderino.

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