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Viernes 01 de Febrero de 2019 1.952 lecturas

#Archivo Wanderers: Conoce la Historia de Rodrigo Barra, el táctico defensor del campeonato 2001.

Recuerda a grandes baluartes de nuestra Historia Viva y rememora inolvidables momentos con la VERDE.

A más de 30 metros del pórtico antagonista, el 23 de los verdes toma la pelota, en ese momento los espectadores se ponen de pie, expectantes vaticinan lo que se podría convertir en gol. El espigado jugador Caturro acomoda el balón ante los gritos desesperados del arquero rival, quien ordena su barrera para evitar un cañonazo en su portería. Al depositar el balón en el césped de Playa Ancha, éste toma distancia y espera el silbatazo del árbitro. El silencio se apodera del Estadio, el Central por derecha, empieza su tranco con la mirada fija a la red, impacta la esférica y ésta con una trayectoria endemoniada, sobrepasa la barrera y deja estéril la volada del guardameta contrincante. Con el puño cerrado, corriendo hacia los fanáticos verdes quienes explotan de emoción y algarabía, celebraría una vez más con su amado club Santiago Wanderers, Rodrigo “Huaso” Barra. 

LOS PRIMEROS PASOS

Rodrigo Alejandro Barra Carrasco, más conocido como “El Huaso Barra” nació el 24 de septiembre de 1975 en la localidad de Traiguén en la Región de la Araucanía. Los inicios en el fútbol de Rodrigo no serían iguales a los que se está acostumbrado la mayoría de los jugadores profesionales, iniciando en las cadetes de los clubes para luego dar el gran salto al primer equipo. La historia para el nacido en el interior de Temuco sería distinta, por años se dedicaría a la agricultura y luego realizaría el servicio militar, en rigor su romance con el fútbol aún no nacería.

Sin embargo, el destino conectaría a “Barrita” con el deporte más popular del mundo, uniéndose a las filas de Deportes Temuco en 1998, club donde a finales de temporada se ganaría la titularidad. Pese a dar tintes de calidad en el bloque posterior en el Pije, su rumbo cambiaría hacia Deportes Puerto Montt, donde defendería a los Delfines por dos años consolidando su juego y siendo pieza clave. En consecuencia a su calidad futbolística, entrega silenciosa, su dominio de la posición y la enorme capacidad de cobrar exquisitamente los tiros libres, hicieron que sería la gran adquisición para el Decano del Fútbol Chileno en el año 2001.

EL COMIENZO DE UNA LEYENDA

En el inicio del campeonato, el conjunto de Valparaíso ilusionaba a sus fanáticos cosechando 15 puntos de 21 posibles y alcanzando la punta de la tabla por primera vez en 25 años. En la cuarta fecha, los Caturros viajaban a Talcahuano para enfrentar a Huachipato y seguir cosechando victorias. El Stopper por derecha ya demostraba sus pergaminos y sería bajo su especialidad, un potente tiro libre de 35 metros, con la cual marcaría su primer gol con la verde en un campeonato oficial.

Tras la seguidilla de buenos resultados, los verdes tambalearon un poco debido a las derrotas que obtuvieron con Cobreloa y Deportes Concepción, no obstante, la mentalidad agresiva futbolísticamente hablando de los miembros del plantel y de Barra, hicieron que rápidamente enmendaran el camino y se metieran dentro de los 4 primeros de la competición.

Con un triunfo en Playa Ancha empezaría la segunda rueda, los locales derrotarían a O’Higgins por 2-1 con goles de Rojas y Riveros y pondrían presión a los punteros, Universidad de Chile y Universidad Católica. La tabla de posiciones se apretaría debido a los constantes resultados sorpresivos que fecha a fecha se daban, Wanderers también dejaba escapar valiosos puntos que podrían haberlo encaramado hacía la punta. A pesar de la irregularidad de los siguientes 4 partidos, el equipo del puerto principal se mantenía al asecho y a partir de la fecha 21 avasallaría a todos sus rivales. 

Lleno total se viviría en Sausalito en el atardecer del 29 de agosto, los Caturros recibían al líder del torneo, los bicampeones de la U. La actuación del sureño en defensa fue magnifica, reprimiendo el andamiaje de Flavio Maestri y el Heidi González, quienes se convirtieron en presa fácil y además, desaparecieron del partido. Con anotaciones de Alonso Zúñiga, Arturo Sanhueza, un gol en propia puerta de Cristián Castañeda y Silvio Fernández, Wanderers goleó por 4-1 y se ubicaba en la primera posición del Campeonato Nacional, desde este encuentro los de Valparaíso no soltarían nunca más el mandato de la tabla.

En el siguiente encuentro, los verdes vencieron a Palestino por 2-1 en calidad de visita en un duelo muy disputado que, Mauricio Rojas, casi en el final del partido, convirtió un gol importantísimo para seguir soñando con la obtención del título. En las galerías habían más de 2 mil hinchas wanderinos que viajaron hasta La Cisterna desde el puerto principal y sus al rededores.

En los proximos partidos el equipo sacó la tarea adelante. Primero venciendo a Cobreloa por 3-0 en Sausalito con más de 20 mil espectadores. Las siguientes visitas de Wanderers serían hóstiles, San Felipe aparecía en el mapa y el escollo se convertía aun más complicado debido a que los aconcagüinos no perdían de local desde el 28 de Diciembre de 1999.

El resultado sería favorable para el puntero del campeonato, 2-1 sería el resultado final con un autogol en los descuentos del excaturro “Manteca” González, rompiendo así, con el invicto de 2 años de los sanfelipeños. En el siguiente encuentro nuevamente se jugaría en Viña del Mar, esta vez el rival sería Unión Española. Los Caturros repetían la oncena con la que venían cosechando las victorias y Rodrigo Barra sería uno de los puntales defensivos de aquel plantel, el marcador final de aquella tarde sería 2-1. Como se menciona anteriormente, los viajes de Wanderers iban a ser complejos y Coquimbo no sería la excepción. Las defensas de ambas escuadras brillaban repeliendo los ataques, aunque en el minuto 49 del segundo tiempo, Joel Soto, quien habría ingresado hace poco menos de 5 minutos, anota el gol de la victoria y con esto la institución verde seguía mandando en Chile. 

Playa Ancha sería el estadio en donde aplastarían a Deportes Concepción, las graderías en dicho partido no cabía un alfiler, más de 18 mil personas presenciaron como los goles de Riveros, Soto y compañía acercaban una vez más a los Caturros hacia el título. La confianza incrementaba y Santiago Morning sería arrollado por la máquina verde en un cotejo disputado en Santa Laura. Otra vez los fieles hinchas del Decano acompañaban en la goleada de 5-1. A dos fechas del final, Santiago Wanderers tenía la primera opción de quedarse con el esquivo título.

Colo-Colo sería el nuevo objetivo que sortear, y Sausalito otra vez el escenario donde los miles de fanáticos se agolparían para alentar al puntero del torneo. Un lleno total se viviría aquel 2 de diciembre de 2001, donde la ilusión de todo el pueblo Wanderino comenzaba a hacerse realidad. Rodrigo Barra sería pieza fundamental nuevamente en aquel partido, anulando a los delanteros albos que poco y nada hicieron para evitar caer frente al mejor equipo del certamen.

Los Caturros tempranamente se pondrían al frente del marcador por 1-0, con un pivoteo de Moisés Villarroel y posterior zurdazo de Riveros, el resultado no cambió y Wanderers clasificaba a Copa Libertadores, además quedaba a 3 puntos del segundo lugar y a una fecha del término del Campeonato.

El 9 de diciembre de ese mismo año, quedaría grabado en toda la memoria Wanderina, como Santiago se teñía de verde para acompañar una vez más al elenco adiestrado por Jorge Garces. 50 mil almas asistieron y pudieron ver como los jugadores y “Talico Barra” ganarían el encuentro por 4-2 convirtiéndose en campeones y dejando en el olvido 33 años sin alcanzar el cielo con las manos. Este sería el primer título de Barra en su carrera futbolística, demostrando enormes cualidades y lo más importante, dando clases de Wanderinidad en todos los partidos disputados en aquel campeonato. 

EL HUASO Y LA COPA LIBERTADORES

Para el siguiente año, Rodrigo Barra se quedaría en la institución porteña siendo uno de los inamovibles del equipo titular en cada partido. Ahora los Caturros en el primer semestre debían pelear en dos frentes, el Campeonato Apertura y la Copa Libertadores de América. En la edición continental, Wanderers compartía grupo con el actual campeón de dicha competición Boca Juniors, el campeón de la liga ecuatoriana Emelec y Montevideo Wanderers.

La Bombonera era el primer destino del huaso y sus compañeros, enfrentarían al bicampeón de América en el primer partido. Xeneizes y Caturros no se harían daño y el partido finalizaría 0-0, siendo una enorme hazaña para un club chileno quienes normalmente pierden en tierras trasandinas. Con dos empates más terminaría Wanderers sus partidos venideros, en Viña del Mar sería 1-1 contra Montevideo Wanderers y por igual marcador frente a Emelec en Ecuador. 

La vuelta sería auspiciosa para los del puerto, nuevamente Sausalito era el escenario en donde Wanderers haría de local. El conjunto Caturro vencería por 1-0 a Boca mediante una escapada maravillosa del Huevo Soto que terminaría en un gol trabajado por parte de  Silvio Fernández, generando una algarabía en los locales, con esto el club asechaba a los punteros y quedaba con 6 unidades en la tabla. El duelo venidero era para matar o morir, ambos Wanderers se jugaban la clasificación en la capital uruguaya. Lamentablemente para los verdes y Rodrigo Barra, se acabaría el sueño de la clasificación perdiendo por un resultado de 3-1. No obstante, en el último encuentro disputado con un estadio repleto en Playa Ancha, los verdes ganarían a su símil de Emelec diciendo adiós a la Copa Libertadores con un triunfo.

Hay que destacar que la escuadra de Valparaíso jugaba simultáneamente en ambas competiciones, y en el Torneo de Apertura tenía la difícil misión de avanzar a Play-Offs (nuevo formato de torneo por aquellos años). En aquella edición, Barra y compañía terminarían comandando el grupo A con 25 puntos en 15 partidos disputados. El equipo logró avanzar a cuartos de final de la competencia, pero ya con el desgaste del plantel, los verdes quedaron eliminados ante la Universidad de Chile.

TALICO EL HOMBRE DE LAS DEFINICIONES.

En el segundo semestre del año 2002, Santiago Wanderers se encontraría con dos competiciones al mismo instante, el Torneo Clausura y la Liguilla Pre-Sudamericana. En aquella liguilla Rodrigo y su querido club querían nuevamente presentarse en una edición continental pero, debían enfrentarse a Palestino en Playa Ancha. 2-1 sería el marcador favorable para los Caturros, teniendo que viajar a Concepción para luchar contra los Lilas por los cuartos de final. Nuevamente la victoria sería para los de Valparaíso y esta vez por la cuenta mínima.

 Solamente dos cupos brindaba la edición de la Sudamericana para los equipos chilenos, Wanderers se mediría con Coquimbo para lograr la clasificación en el Estadio Francisco Sánchez Rumoroso. El goleador Olivares abriría la cuenta para los Piratas, dejando todo cuesta arriba. Sin embargo, el equipo del puerto principal encontró su juego, siendo Barra una de las figuras del partido, generando que el equipo diera vuelta el marcador. Los verdes, otra vez dirían presentes en un campeonato continental.

En el Torneo Clausura, el Decano igualaría el puntaje obtenido en la edición pasada con 25 puntos, dado este resultado se clasificarían a los Play-Offs, siendo un equipo de mucha entrega en el campo de juego y también convirtiendo a Playa Ancha como uno de los reductos más difíciles para los visitantes.

Cobreloa era el primer rival de los verdes en la competición continental, teniendo que viajar a Calama en busca de la victoria. En un partido apretado, Wanderers supo jugar con jerarquía en todas sus líneas y ganaría por 1-0, otra vez Rodrigo Barra cumpliría un papel silencioso pero eficaz, siendo uno de los mejores jugadores de no tan solo de ese partido sino que también del partido de vuelta. 

El estadio de Playa Ancha como en cada encuentro, se encontraba repleto siendo una motivación extra para el plantel. Otra vez lograría ganar el Decano y esta vez por 3-2, con este resultado estarían presentes en los 4tos de final teniendo que enfrentar a Atlético Nacional de Colombia. 

En Medellín los colombianos se quedarían con la victoria por 2-1, dejando la serie abierta para ambos elencos y dejando entrever dos potencias de igual calibre. En el partido de vuelta, Wanderers necesitaba imperiosamente ganar para avanzar de ronda y con golazo de Rodrigo Barra quien a través de un tiro libre, anotaría el 1-0 con que la llave se definiría mediante los penales. De infarto sería aquella definición, ninguno de los dos equipos fallaba. Barra por su parte, fiel a su excelsa pegada convertiría uno de los penales, estirando la serie hasta el mata mata como se conoce en la jerga futbolística. Lastimosamente para los de Valparaíso, el séptimo penal sería detenido por el arquero colombiano y la ilusión de campeonar se esfumaría.

De vuelta al Campeonato de Clausura, se disputaban los sextos de final y Huachipato sería el rival. La ida sería estrepitosa y en Las Higueras el local ganaría por 4-0. Pero el fútbol en su historia, siempre ha demostrado ser un deporte incierto y en Playa Ancha se respiraba convicción y optimismo para dar vuelta el resultado. En los 90 minutos, el Decano ganaría 4-0 igualando la serie y sorprendiendo a todos los televidentes. Teniendo la prórroga encima, los Caturros que ya jugaban con mucha entereza mental, convertirían el Gol de Oro y acabarían clasificando a los cuartos de final teniendo que jugar contra Universidad Católica.

Ante los cruzados pesó el hecho de jugar en muchos frentes y el cansancio del plantel era evidente, para mala suerte de los verdes, perderían la llave y nuevamente se quedarían en el camino con la ilusión de levantar una nueva copa.

EL REFERENTE CATURRO, RODRIGO BARRA.

Para el año 2003, Rodrigo Barra quien era pretendido por muchos clubes del fútbol nacional, se quedó en la institución Caturra demostrando una enorme fidelidad. El talento y la entereza física del plantel hicieron que nuevamente el coloso de la subida Carvallo, fuera un cementerio para los rivales que venían en busca de la gloria. Wanderers por tercera vez consecutiva se metería en los Play-Offs y debía derrotar a Audax Italiano para seguir en la lucha del título. 2-1 en Valparaíso y 0-0 en La Florida, catapultarían a Barrita y compañía a los cuartos de final.

Cobreloa sería un duro rival y nuevamente Wanderers se quedaría en cuartos de final, no obstante el conjunto del puerto demostraba jugar con mucha entrega y amor por la camiseta, siendo el Huaso uno de los más importantes de aquellos años.

Como si fuera un espejismo, el fútbol nuevamente premiaría a Barra y a la verde clasificándolo a Play-Offs en el cierre del semestre de 2003. En cuartos de final el rival de turno sería Palestino, 1-1 se repetiría en ambos encuentros teniendo que decidir mediante los doce pasos. Wanderers sacó el carácter y venció a los árabes clasificando a semi finales del certamen. Los loínos aparecerían nuevamente en el horizonte de los Caturros, y para colmo de los porteños nuevamente se quedarían cerca de levantar un nuevo trofeo. 

Santiago Wanderers para el siguiente año 2004 no realizó grandes modificaciones y el Huaso Barra seguía en las filas, siendo uno de los hombres con más apariciones del equipo. En aquel semestre, el defensor Caturro incrementaría su nivel convirtiéndose en uno de los mejores centrales del fútbol criollo, a la postre de estas actuaciones individuales y colectivas, el elenco del puerto terminaría segundo en la tabla general con 36 puntos, llegando por cuarta vez consecutiva a Play-Offs.

La escuadra verde como en años anteriores, lograría sortear los sextos de final venciendo a Rangers de Talca por un 4-1 global, y ganarían los cuartos de final ante Unión Española por 3-2 llegando a semi finales por segunda vez. Universidad de Chile sería el obstáculo que los de Valparaíso debían superar para disputar la final. 

En Santiago el cotejo terminaría 1-1 teniendo que definir en Valparaíso. Lamentablemente en el puerto principal, el resultado favorecería a los azules quienes en los descuentos convertirían a boca de jarro, debido a que el portero de aquel entonces, Alex Varas, subió a cabecear en un corner. En aquel partido extraño, donde los verdes dominaron de principio a fin y perdieron el encuentro, los hinchas de la verde aclamaron a los protagonistas por todo el sacrificio y buen juego que hacía años Wanderers pregonaba en el césped de Playa Ancha. 

Tras 6 campeonatos consecutivos siendo Wanderers uno de los animadores del fútbol chileno, vendría el bajón. En la segunda mitad de año del 2004, los verdes se quedaron en las puertas de la clasificación a Play-Offs con 23 puntos, cerrando el año sin una mayor participación.

Por cuarto año Rodrigo Barra seguía perteneciendo al club de Valparaíso, transformándose en un referente e ídolo para los hinchas. Sus tiros libres potentes y excelsos, su inteligencia para posicionarse dentro del campo y su entrega, incrementaría aún más su leyenda en Santiago Wanderers. Para aquel 2005, los verdes no lograrían clasificar a los dos Play-Offs y su participación pasaría sin mayores sobresaltos, además, la carrera del sureño contemplaría un cambio de aires.

CAMBIO DE AIRES.

El Salvador sería el nuevo destino de Rodrigo Barra, Cobresal se hacía con los servicio del espigado central. Para el año 2006, los del Cobre darían un gran salto debido a la firmeza que entregaba el ex Caturro en el bloque posterior, sin embargo, su carrera lo devolvería al sur de Chile para vestirse con la indumentaria de Ñublense de Chillán.

El primer semestre del año 2007, Barra demostraba su experiencia en defensa dejando a los diablos rojos en la parte alta de la tabla con 32 puntos. La segunda mitad de aquel año sería de sentimientos encontrados para el nacido en Traiguén, cuando en la última fecha del campeonato, Ñublense que peleaba por un puesto en el repechaje de los Play-Offs, debía enfrentarse con Santiago Wanderers quien intentaba zafar del descenso. Esta sería la vuelta del querido Barrita por el gramado de Playa Ancha, la gente hizo sentir su aprecio vitoreando de pie al defensor campeón del 2001, pero lamentablemente para los amantes del equipo porteño el resultado sería 2-0, con esto los rojos se metían en la lucha del título.

Para el 2008, el huaso nuevamente cambiaría de camiseta siendo Rangers el favorito por el defensor. Rodrigo ya cumplía 10 años de carrera futbolística teniendo en su haber, un campeonato ganado con Wanderers y también partidos jugados por Copa Libertadores y Copa Sudamericana.

EL ROMANCE VUELVE A RENACER.

En el fútbol existen incontables historias de amor y también de odio que se generan mediante los lazos que los jugadores van formando, en este caso, el lazo generado por Rodrigo Barra y Santiago Wanderers era de un amor inmenso. En el año 2009, la institución porteña se estaba armando para subir de categoría y necesitaba experiencia en el sector de la defensa, no se dudó en ningún instante, y se sumó al histórico defensor para la misión retorno. 

En aquel año el central convirtió 4 goles importantes, siendo nuevamente uno de los jugadores más trascendentales para la tienda verde y también querido por la hinchada. Recordado es el gol que convierte mediante tiro libre ante Provincial Osorno en el Parque Schött o también en el partido de definición ante San Luis cuando anula completamente al atacante Mario Pierani. Dada a la gran experiencia y rendimiento del central, Wanderers volvería a la División de Honor.

7 años defendería la camiseta verde el defensor, siendo el 2010 el último año y transformando el número 23 en historia viva del club porteño. Para ese campeonato los Caturros, remataron en 8vo lugar a sólo tres puntos de la liguilla Pre-Libertadores. El siguiente año pondría punto final a su carrera profesional Rodrigo Barra, esta vez jugando por Antofagasta, con el que ascendería a la Primera División siendo una vez más uno de los puntales de aquella campaña.

13 años de carrera ligada al fútbol profesional tendría el temucano, pasando por distintas instituciones y dejando un cariño especial por Santiago Wanderers. Portó por 7 años el emblema del club en su corazón y el 23 en su espalda. Además, en muchas oportunidades fue el capitán del equipo y lo más importante, quedó en la retina de todos los hinchas que partido a partido lo alentaron y le dieron las gracias por su enorme capacidad, rendimiento y amor por los colores. 

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