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Viernes 04 de Enero de 2019 3.081 lecturas

Archivo Wanderers: Conoce la historia de Jaime Bahamondes el patrón de los 80

Recuerda a grandes baluartes de nuestra Historia Viva y rememora inolvidables momentos con la VERDE.

Era 1981 y por desgracia Santiago Wanderers se encontraba en Segunda División, aunque desde las inferiores se hablaba de un joven que cumplía enormemente con las condiciones para ser parte del primer equipo. Urgía un defensor central con pierna fuerte, buen juego aéreo y voz de mando, además de entregarse por completo defendiendo el emblema Caturro: se trataría del “Lobo” Jaime Bahamondes.

El defensor Central nació el 16 de febrero de 1962 en la ciudad de Valparaíso y tuvo su infancia en el Cerro Bellavista. Siendo muy joven ya demostraba las condiciones que tenía para transformarse en un jugador profesional. Es así, como Jaime arribaba a las inferiores del club porteño para llegar a ser importante en la cantera de sueños de la institución. Tras completar su formación, cumpliría su anhelo en 1981 siendo su debut como jugador del primer equipo.

En las juveniles ya demostraba ser un jugador con mucho coraje y de pierna firme, convirtiéndose en un pilar defensivo para los equipos de las cadetes. Cabe mencionar que desde Juan Pinto Durán se le solicita al joven valor Caturro a participar en la preselección de la selección nacional juvenil en el año 80. En nuestra conversación con Jaime Bahamondes, el ahora ex jugador Caturro de 56 años nos declara que "fue una enorme experiencia, porque aprendí muchisímo ya que me codeaba con grandes jugadores de la época". 

Mientras tanto, para cuando da el salto al primer equipo, todo lo adquirido en las inferiores gracias a los profesores, la experiencia de ser preseleccionado de la selección chilena juvenil y además de sus cualidades, lo convirtieron en un excelente defensor y a sus 19 años ya se convertía en un jugador profesional. 

Los comienzos para el defensor fueron duros custodiando la retaguardia del equipo en la Segunda División del fútbol chileno. Su debut fue el 1 de marzo de 1981 en el empate a 1 entre S. Wanderers y Unión San Felipe en el Estadio Aconcagua. Tras el estreno, se confirmó lo que muchos pensaban: Jaime se convertiría en un gran Zaguero. 

En la década de los 80 fueron años de mucho de esfuerzo y sacrificio en el cual los jugadores demostraron su amor por el club al igual que la numerosa hinchada que, partido a partido, fielmente acompañaba al equipo en sus partidos para la obtención del tan ansiado ascenso. Pese a no lograr una continuidad de victorias, los verdes, en el año 82 lograrían un premio de parte del ente organizador del futbol chileno, subir de categoría debido a la enorme plaza que demostraba ser la ciudad, los hinchas y la escuadra porteña para la Primera División. Es así como Bahamondes lograría por primera vez en su carrera, defender los colores en la máxima categoría del balompié chileno.

El defensor nacido en el puerto, ya lograba la consolidación y se afianzaba contra los equipos de la Primera División. Gracias a sus actuaciones dentro del campo de juego, el vagabundo lograría llegar a semi- finales en la Copa República, obteniendo así su permanencia en la categoría. No obstante, en el Campeonato de Primera, no replicarían lo hecho en la Copa República. 

En su segunda temporada jugando con el Decano en Primera, el marcador central siguió fiel a su estilo, mucha entrega, voz de mando dentro de la cancha y pierna fuerte. De esta manera consiguió ser un defensor fiero, querido por los hinchas y con enorme honor defender la capitanía del equipo del puerto. Sin embargo, el club terminó en la décima posición de la zona norte con 22 puntos, a dos de San Luis equipo quien logró mantenerse en la categoría. Los Caturros tras dos años en la máxima categoría debían descender. 

Nuevamente Jaime jugaría en Segunda, y la inquietud de los hinchas era si su referente se quedaría a defender la verde pese a bajar. El lobo no titubeó, le puso el pecho a las balas y se quedó fiel en el plantel, amando a sus colores y asumiendo sobre sus hombros la responsabilidad de volver a Primera. Su deseo no estuvo tan lejano, el equipo de Valparaíso rozaba el ascenso de categoría en el año 85 clasificando a la liguilla de promoción, no obstante, terminarían cuartos sin poder cumplir su sueño.

Durante las siguientes dos temporadas, Bahamondes siguió en Wanderers, demostrando su amor y fidelidad, soportando momentos de no dar el salto a Primera. En el 88, y al igual que hacía algunos años atrás, el cuadro Wanderino lograba clasificar a la liguilla de ascenso y de igual manera que en la promoción de 1985, el club terminó cuarto quedándose con las ganas de subir a la Categoría de honor. 

Pero el fútbol siempre da revanchas y la vida regala grandes momentos a las personas que nunca se rinden, en este caso para Jaime Bahamondes era de aquella manera. El Central llevaba 8 años defendiendo con honor la camiseta Caturra, sin el deseo de cambiar de aires. Es así como el fútbol, su sacrificio dentro y fuera de la cancha, su amor por la institución y su fidelidad, lo premiaron con el tan ansiado ascenso en el 89 que era esquivo durante años.

En el campeonato de 1989, se convirtieron en un equipo arrollador. En la primera parte del campeonato, el club logró el primer lugar de la zona norte ganando 11 partidos de los 22 disputados, lo que a la postre se clasificaría a la liguilla de ascenso de esa misma zona. Pese a no ascender directamente, los Caturros vencieron en la liguilla de promoción a San Felipe en el estadio Sausalito por un marcador de 4 a 1 logrando así subir a la categoría máxima de Chile.

Acerca de la victoria obtenida ante San Felipe, Jaime deja entrever que "ese ascenso fue el más lindo y el más importante en mi carrera, debido a que el hincha repletó el Estadio Sausalito y también la forma en como afrontamos el partido". Además, con un tono de nostalgia y romanticismo aclara que "fueron años duros, en donde muchos nos pusimos el oberol y logramos lo que queríamos, por eso, este ascenso fue el más importante".   

El nacido en Valparaíso, se lograba convertir en un referente y más importante aún, ser querido por los hinchas. El capitán en el año 90 tendría su revancha en Primera, donde lograría grandes actuaciones dentro del campo de juego. Al final del campeonato, Wanderers se mantenía y además consolidaba su plantel de cara a la siguiente temporada.

Jaime Bahamondes en 1991 cumpliría diez años defendiendo al club, convirtiéndolo en un ídolo de la escuadra Wanderina. Una década en el profesionalismo vistiendo la verde con orgullo, una década de mucho sacrificio, sudor, lágrimas y además de grandes actuaciones dentro de la cancha con grandes cruces, pierna fuerte, un férreo juego aéreo y capacidad de mando.

Estas actuaciones que tuvo por una década en el decano, generaron que muchos clubes pusieran sus ojos en el defensor, es así como Provincial Osorno se quedó con los servicios del Lobo. Tras algunos años fuera de la institución porteña, Jaime recordaba con nostalgia lo que había sido su casa deportiva.

 Su anhelo de volver al club se lograría en 1995 donde el equipo necesitaba un referente y un jugador de experiencia en la categoría para lograr el ascenso. De tal manera y gracias a un equipo ganador, con las distintas virtudes de los jugadores de aquel plantel y la capacidad de mando del gran defensor, los Caturros lograban alzarse con el título y el ascenso frente a Audax por un global de 4 a 1.

Ante esta obtención del campeonato de Segunda División, el oriundo del Cerro Bellavista recuerda que fue un momento de gran alegría porque fue su primera copa de manera profesional con el club de sus amores. 

Desde el 96 a 1998, el zaguero jugaría otra vez por la División de Honor del fútbol chileno vistiendo la casaquilla Caturra, siendo un emblema dado su enorme experiencia. Sin embargo, no lograrían mantenerse en la categoría y para el año 1999, tendrían que jugar en la Primera B.

Durante el 99 y tras casi 19 años de carrera, Jaime el Lobo Bahamondes colgaba los botines. Ante su término de carrera, en nuestra conversación con el marcador central declaró que "los momentos más felices de mi vida, los pasé con Santiago Wanderers. A pesar de estar mucho tiempo en el ascenso, mi cariño por el club es demasiado grande". 

Es así como en aquel año, el jugador emblema de Santiago Wanderers decía adiós al balompié criollo, dejando en su legado una historia viva con los hinchas que, cada fin de semana le entregaba el cariño al patrón del Decano durante las décadas 80 y 90.

Cabe destacar que Jaime Bahamondes defendió la verde por 14 años, donde en 8 de ellos llevó el brazalete de capitán, también jugó 382 partidos portando el emblema Caturro en su pecho, siendo el jugador con más partidos en Santiago Wanderers. Además, logró el ascenso del 82, también del año 89 donde fue pieza clave con su marcaje férreo y coraje en el juego y en 1995 donde en este último, logró convertirse en campeón. Aunque lo más importante, se convirtió en un referente para muchos jugadores jóvenes Caturros, también en un ídolo del club y ser unos de los jugadores más queridos por los hinchas del Decano del fútbol.

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