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Viernes 11 de Enero de 2019 2.557 lecturas

Archivo Wanderers: Conoce la historia de Gustavo Poirrier, el talento de los 80’.

Recuerda a grandes baluartes de nuestra Historia Viva y rememora inolvidables momentos con la VERDE.

Corría el segundo tiempo del alargue en el partido de la liguilla de promoción 1989, Santiago Wanderers y Unión San Felipe medían sus fuerzas palmo a palmo por un lugar en la Primera División. Los jugadores luchaban por cada balón dividido y ya comenzaba el agotamiento de los protagonistas dentro del campo de juego.

En un despeje largo del portero San Felipeño, la pelota le llega a Jaime Bahamondes, éste controla de pecho, deja botear el balón una vez contra el césped del Estadio Sausalito y con el empeine de su pie derecho, casi de cachetada, manda un balonazo en busca del contragolpe. La esférica pica más allá de la mitad de cancha, a 40 metros aproximadamente del arco rival, en ese pase largo, gana la pelota dividida el “10” de los verdes a dos defensores, controla el balón ante la pegajosa marca del marcador central y se va en demanda hacia el pórtico defendido por Toledo. 

Con un carrerón poco antes visto en el ascenso del fútbol chileno, el volante del Decano zafa de los aconcagüinos a punta de velocidad y control del balón. Llegando al borde del área grande, saca un remate abajo que golpea el palo izquierdo del arquero e infla la red. Las gargantas Wanderinas gritaron el gol a todo pulmón y explotaron de emoción ante la enorme definición. Santiago Wanderers con esta anotación ganaba 4 a 1 y aseguraba su ascenso al fútbol de honor.

El equipo de Valparaíso saltó a la máxima categoría en dicho año, gracias a una temporada en la cual el club consiguió grandes actuaciones tanto individuales como colectivas. Un jugador nacido en la institución porteña, en consecuencia a su gran talento se convertiría en un ídolo, este valor Caturro sería, Gustavo “Laucha” Poirrier. 

Gustavo nació en Viña del Mar el 27 de mayo de 1965 y desde pequeño mostró su amor por el fútbol. Sus inicios fueron marcados a punta de gambetas y goles en Orompello demostrando un gran talento. Gracias a sus atributos, los veedores de la institución porteña quedaron asombrados y automáticamente lo incluyeron en las inferiores del club con tan sólo 8 años.

Acerca de los inicios en el fútbol del ídolo Wanderino Waleska Fuchslocher, esposa de Gustavo Poirrier, nos aclara que “él debutó chico igual, me acuerdo que él dijo que fue a los 16 años, entrenaba con las juveniles y también entrenaba con el primer equipo. Después de jugar partidos por Wanderers los fines de semana, él en su adolescencia jugaba en el liceo también, entonces siempre fue súper apasionado por el fútbol”.

Tras su paso por las inferiores de la institución de Valparaíso, a los 17 años sube al primer equipo en la temporada de 1982, cuando el club se encontraba en la Segunda División del fútbol chileno. El “Laucha” como fue apodado en su infancia, demostraba ser un jugador de gran técnica a su corta edad, convirtiéndolo en un proyecto a futuro con enorme potencial. 

En aquel año, el equipo porteño subía a Primera por decreto y así el joven valor defendería los colores Caturros en la categoría de honor del balompié criollo, siendo de esta manera, su primera expedición a sus cortos 19 años contra los mejores equipos de Chile.

Para el año 83, la temporada comenzaría con la extinta Copa Polla Gol en el mes de marzo. Ésta, sería una antesala de lo que le preparaba a Gustavo en Primera. El formato de dicho campeonato constaba en dividir a los 20 equipos participantes en zona norte y sur y todos contra todos, con partidos de ida y vuelta. Para llegar a la fase final de la copa, los 4 primeros de cada zona se clasificarían. En la zona sur, donde el “laucha” y su querido Wanderers competían, terminaron con 17 puntos a sólo una unidad por debajo de Naval de Talcahuano, elenco que se adjudicó con el cuarto puesto y a la postre la clasificación. 

Poirrier ya comenzaba a demostrar dotes de talento en aquel certamen, ahora en julio del mismo año comenzaba la verdadera prueba para él, luchar para que su amado club quedara en lo más alto del Campeonato oficial de Primera División. 

Serían dos caras de la moneda las actuaciones del plantel y del enganche porteño, el equipo no empezó de la mejor manera a afrontar este nuevo desafío y no lograba una racha de victorias contundentes, pese a esto, en la tercera competición de aquella temporada, la denominada Copa República disputada en los meses de enero y marzo de 1984, el volante daba tintes de su calidad como jugador y de a poco se acentuaban sus buenas actuaciones. El rendimiento del enganche porteño tomó más fuerzas y su continuidad le dio chances al Decano de alcanzar una final inédita, pero la Universidad Católica en semi finales ahogó las esperanzas de alzar un título con la tricota verde. Debido a que el equipo alcanzó a estar en los cuatro mejores equipos de la edición, se mantuvo en Primera División, no obstante, en el Campeonato Nacional no pudieron levantar cabeza.

Para la edición del año 84, el elenco de Valparaíso a pesar de generarse muchas ocasiones de gol y jugar de forma aguerrida no tuvo eficacia en el arco rival. Por consecuencia de este rendimiento, el Decano terminaría en puestos descensos en la zona norte siendo superado por San Luis, institución que sobrepasó a los verdes por 2 puntos de diferencia quedándose en la máxima categoría de nuestro país. 

A pesar de bajar de categoría, el mediocampista ofensivo se quedó. Durante los años venideros, el plantel seguiría luchando para ascender pero sin conquistar su objetivo. Aunque los resultados no se les daba a los jugadores, la hinchada seguía fiel asistiendo al coloso de Playa Ancha, ya que los protagonistas afrontaban los partidos de forma aguerrida y con mucho corazón, generando una satisfacción semana a semana en la fanaticada local.

Waleska también se refiere al optimismo de los hinchas que alentaban en cada cotejo y también a los duros años en los cuales su esposo defendió la verde, declarando que “esta parte en Wanderers fue una etapa de sufrimiento, pero era como un sufrimiento en el que todos los domingos ibas con esperanzas por como jugaban los partidos, bueno gracias a eso logran ascender y para que decir, Gustavo era el más feliz”.

Para la Temporada de 1989 los verdes se convirtieron en un equipo arrollador, haciendo temer a los rivales que venían a disputar los tres puntos a Playa Ancha. Dentro de las grandes actuaciones de los jugadores, el oriundo de Recreo sobresalía con su gambeta y velocidad, al fin alcanzaba un ritmo y continuidad que se reflejaban en las victorias del elenco porteño.

En aquel año, Gustavo Poirrier convertiría goles importantes para alcanzar la cima en Segunda División, dentro de los más importantes fue el tanto marcado ante Unión San Felipe en la liguilla de promoción, lo que generó que Santiago Wanderers de Valparaíso ascendiera a la división de honor del fútbol chileno. El viñamarino al fin sentía satisfacción, ya que fue uno de los pilares fundamentales de la campaña. 

“Ese partido fue súper especial para él, por el contexto en el que vivía el club. Fue súper hermoso el ascenso porque él era un agradecido de Wanderers y quería dejarlo en lo más alto del fútbol chileno”, declara Waleska sobre las emociones del enganche en la definición del campeonato del 89.

En el primer año de la época de los 90’, para el espigado volante sería su octavo año en la institución que lo vio nacer futbolísticamente. El volante de creación seguiría superando su rendimiento partido a partido, siendo apetecido por grandes clubes del medio nacional. Y así fue, el canterano partía a la capital, específicamente a la Plaza Chacabuco para vestir la indumentaria de Unión Española. En la primera incursión por los hispanos, lograría seguir rindiendo de sobremanera, aunque el equipo terminaría en la mitad de tabla. 

El mediocampista necesitaba cambiar de aires y es así como en el siguiente año, recorre miles de kilómetros hacia el sur de Chile para colocarse la 10 de Deportes Temuco. Cabe mencionar que en 1992, el entonces ex- jugador Caturro, llegaba a los diez años de carrera futbolística.

“Mientras estaba en Unión (Española), Luís Santibáñez lo llamó desde Temuco, él le dijo que le iba a ir súper bien, que era muy sacrificado ir a la ciudad pero que necesitaban tener un jugador con las cualidades de Gustavo”, nos aclara Waleska ante la llegada de su talentoso esposo al equipo temucano.

Los siguientes años en la Araucanía serían novedosos para él, consiguiendo grandes hazañas con los temucanos. En los años 1993 y 1995, Deportes Temuco alcanzaba la liguilla Pre Libertadores por primera y segunda vez en su historia respectivamente, convirtiéndose en un gran icono de los albiverdes durante aquellos años. 

La carrera de Gustavo seguiría en ascenso, tanto así que sus rendimientos personales llamaron la atención del seleccionador nacional de Chile Xabier Azkargorta, quien en febrero del 96 lo convocó para defender a la selección chilena en los amistosos frente a Bolivia y Perú. Es así como el volante de creación entra como titular en el empate 1 a 1 contra los bolivianos en Cochabamba, mientras que contra los peruanos, entraría en el segundo tiempo de aquel partido por Esteban Valencia, jugando 39 minutos en la victoria por 4 goles a 0 en la ciudad de Coquimbo. 

La carrera futbolística del gambeteador tomaría un nuevo color y este sería lila, Deportes Concepción en 1998 se quedaba con los servicios del nacido en Viña del Mar con la misión de obtener grandes resultados. Sería de esa forma, el León de Collao gracias a la experiencia y exquisita técnica de Gustavo, alcanzaría la liguilla Pre Libertadores. En la definición se encontrarían con la Universidad de Chile, pero lastimosamente para Poirrier su elenco perdería la llave quedándose con las ganas de jugar Copa Libertadores.

Pese a lograr grandes rendimientos solamente una temporada defendería los colores de Deportes Concepción. Es así como en 1999, Poirrier llegaría a Deportes Puerto Montt, su último club. Ya con 35 años decidía que esta sería su última temporada como jugador profesional en el balompié criollo, regalando gambetas y goles en todos los estadios de Chile, así como también entregándose por completo dentro de la cancha, demostrando Wanderinidad en todos los equipos que jugó y dejando en alto la bandera de su querido club en la selección nacional. 

La destacada leyenda Caturra respiraba fútbol en cada segundo y tras partir a Nueva York (Estados Unidos), es partícipe en una liga amateur en dicha ciudad del país norteamericano. Lamentablemente, el 4 de enero del 2003 mientras Gustavo hacía lo que tanto le apasionaba, jugar fútbol, sufre un ataque al corazón dejando esta vida a los 38 años.

El 15 de marzo del 2003 por expresa petición de Gustavo Poirrier Silva, sus restos descansan en paz en un costado del gramado del Estadio Elías Figueroa Brander, lugar en donde demostró su amor por la institución, maravillando a la fanaticada local con su talento y entrega y quedando en la memoria de todo el pueblo Caturro. 

     

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