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Domingo 14 de Julio de 2013 2.850 lecturas

La historia de Luis Soto, el popular conductor del bus del FJ conocido como Comparichi

Tras años en el club, el encargado de trasladar a los niños y jóvenes caturros hasta el Complejo Deportivo Mantagua ya se siente un wanderino más. A continuación te presentamos la entrevista a Luis Soto Sandoval, Andy para los amigos y Comparichi para las series menores del Decano.

Tras años en el club, el encargado de trasladar a los niños y jóvenes caturros hasta el Complejo Deportivo Mantagua ya se siente un wanderino más. A continuación te presentamos la entrevista a Luis Soto Sandoval, Andy para los amigos y Comparichi para las series menores del Decano. 

¿Usted es de acá, de la Quinta Región?

-De la Quinta Región, sí.

¿Cómo llegó a Wanderers?

-Por mi trabajo, yo soy chofer y mi patrón me mandó a manejar el bus del Fútbol Joven.

Los jóvenes le dicen “Comparichi”, ¿por qué?

-Porque al principio yo no me sabía el nombre de los niños, entonces, para hacerla más cortita, les decía “Comparichi”, que es más amigable y más buena onda. Y ahora soy conocido por todo el Fútbol Joven como Comparichi.

¿Cuántas veces al día hace el recorrido?

-En la mañana y en la tarde. En la mañana salgo con los juveniles y en la tarde con los más chicos.

Usted me contaba que antes fue conductor de locomoción colectiva, o sea, ha estado toda su vida manejando… ¿Qué significa esto de tener que hacer todos los días el mismo recorrido Valparaíso-Mantagua?

-Es monótono, pero es mi pega y trato de hacerlo de la mejor forma. A los niños los citamos a un punto para que estén siempre juntos. Sí, y si se les pasa el bus, el “sapo de las micros” los manda gratis en para acá, porque los conozco de mi trabajo anterior.

¿Qué pasa si un niño va atrasado?, ¿Lo puede llamar por teléfono? 

-Sí, me llaman por teléfono y yo los espero, porque la idea es que nadie quede botado, menos los niños que son más chicos.

¿Alguna anécdota en especial que contar de alguno de los viajes...?

-Hay muchas anécdotas, pero son cosas de los niños en el bus. De repente, como es normal, se forman pequeños conflictos, pero estamos para solucionar los problemas y todo queda ahí.

En el bus se saluda de una forma muy particular con los niños.. se dan un choque de puños, ¿también es para agilizar todo?

-Sí, porque es más rápido que dar la mano o dar un abrazo... es más rápido el puño. Lo que es más importante es el cariño, no es tanto ni el abrazo ni el apretón de manos, sino que el cariño.

Y es sagrado que en su bus los niños tienen que saludarse y tener buena conducta.

-Sí, yo pienso que lo más justo es saludar, porque es lo mínimo que uno puede hacer. Tienen que ser personas primero que todo, tienen que ser compañeros.

¿Qué valores les enseña a los niños?

-Las buenas costumbres: que ellos mismos cuiden sus cosas, que se tengan respeto, que no sean egoístas, que no sean miradores en meno. Por ejemplo, si un niño entra al bus comiendo un pan y no va a convidar, mejor que no se suba; que se lo coma abajo del bus.

¿Y ellos entienden lo que les explica?

Sí, ya están todos acostumbrados y todos se convidan. Se entienden entre ellos, es una buena costumbre que se implementó.

¿Cómo se refleja el cariño que los apoderados, los mismos niños y la gente que trabaja en el club le tienen a usted?

-Yo me siento súper bien, da gusto llegar a trabajar acá. No era wanderino y ahora los niños me hicieron wanderino.

Cuando un niño tiene un problema, ¿se acerca a usted a conversar?

-Altiro; los conozco a todos. Todos me cuentan sus cosas y me hacen llorar, incluso. Aquí, a veces, más se llora de lo que se ríe, porque los niños tienen muchos problemas. Me los cuentan y yo soy sentimental, así que ahí salimos del paso entre todos, apoyándonos.

¿Usted pasa a ser una especie de "padre" para los niños? 

-Sí, porque los papás me los confían, de hecho, me preguntan por ellos y tienen harto contacto conmigo. Yo tengo que cuidarlos, porque también tengo hijos y nietos.

¿Por eso los apoderados se acercan tanto y tienen buena relación con usted, ya que saben que está ayudando a sus hijos?

-Claro, es mi pega y tengo que hacerla bien, y a la vez me gusta el fútbol y estoy encariñado con los muchachos. Yo feliz con que los niños sean “de bien”.

¿Le han hecho regalos?

-Sí, los niños chiquititos me regalaron “el jockey del Comparichi”, un gorro de Wanderers que dice Comparichi. Y yo feliz, desde ahí que uso mi jockey.

¿Algún mensaje final para las familias, para la gente wanderina, para los jugadores o para los niños?

-Lo más importante es que los niños sean “de bien”, porque no todos los niños llegan a ser profesionales. Eso es lo más importante, que sean humildes y buenas personas. 

Primer Equipo

Además de realizar sus labores habituales como chofer de la micro del Fútbol Joven, el hombre de 50 primaveras, también ha estado trabajando con el Primer Equipo, principalmente conduciendo el bus que traslada al Plantel Profesional a sus lugares de concentración. Y es el mismo director técnico del Decano, Ivo Basay, quien nos contó por qué es tan agradable trabajar con un señor como el popular "Comparichi". 

"Para él solo puedo tener palabras de elogio. Es un hombre muy bueno, que se nota que quiere mucho a los niños, a los jóvenes y que trata bien a todas personas y también a los animales... es muy trabajador y siempre está colaborando acá en el Complejo... sin duda, es un gran tipo", comentó el técnico de Santiago Wanderers.

Por lo que se ve, también mantiene buena relación con el Primer Equipo...

-Sí, trabajamos todos juntos acá en Mantagua, de los más chicos hasta los profesionales, entonces nos conocemos todos. Viera usted, cuando los jóvenes pasan a integrar el Plantel Profesional, se me acercan, me abrazan, se emocionan y nos alegramos... es muy lindo saber que cumplen sus sueños.

Además realiza otras labores en el complejo...

-O sea, yo me entretengo aquí. Jardineo, cuido a los perros… Acá hay muchas cosas que hacer. También hay que ser cuidador, porque a veces llegan visitas y los niños dejan las cosas como si estuvieran en su casa; y hay que cuidarlas, porque son bien despreocupados con sus cosas. El bus es como su clóset. 

Se hace tarde en Mantagua y Comparichi debe volver a su lugar de trabajo para emprender un nuevo viaje hacia Valparaíso. Uno a uno los niños y jóvenes van subiendo al bus y estrechando sus puños con él, saludándolo de la forma que es habitual y disfrutando y compartiendo como cada día en el trayecto que transcurre entre Mantagua y el Puerto.

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